Mostrando entradas con la etiqueta entrevista. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta entrevista. Mostrar todas las entradas

martes, 23 de junio de 2015

Ansiedad

La habitación estaba a oscuras, pero bien iluminada por la luz de la luna que se colaba por su ventana. Se paseaba de aquí para allá tratando de poner orden a sus pensamientos. Cuando se dio cuenta que sus pasos hacían mucho ruido se detuvo, esperando no haber despertado a nadie en casa a altas horas de la madrugada. Tomó asiento en su silla frente al escritorio; encima de éste se encontraba el teléfono. Lo tomó y comenzó a marcar teclas. Se arrepintió y soltó el aparato, apartándolo de su vista. Sentía tanta ansiedad que mataba por fumar un cigarrillo, pero hizo prometer a su novia que no lo haría jamás, no quería otra crisis obsesiva compulsiva por el tabaco.

Se sentía terrible por no haberle confiado a Rosie sus verdaderos deseos respecto al lugar en el que quería estudiar. Yale era bueno para ambos, pero no era lo que Jamie quería para él. La Facultad de Medicina de Stanford siempre había sido el sueño del chico. Las mentiras hacia su novia fueron creciendo y Jamie se figuró el grave problema en el que estaba. Una pequeña mentira inocente que no dañaría a nadie fue creciendo hasta este punto. Y aquí estaba. A unas horas de su entrevista con el reclutador de Stanford, nervioso por no arruinar esta oportunidad y sin poder contar con el apoyo de su chica. Ella no sabía nada en absoluto de todo esto.

Se dirigió al cuarto de baño. Encendió la luz y pudo ver en el espejo colgado arriba del lavabo su expresión de angustia, pareciera como si acabara de ver un muerto. Sintió tensa su mandíbula y se percató que apretaba sus puños tanta mucha fuerza que le temblaban. Inspiró hondo, relajó sus músculos y se inclinó sobre el lavabo apoyando sus manos sobre éste. Acto seguido abrió la llave del grifo. El agua corriente cayó y se concentró en ese sonido para aclarar su mente. Lo necesitaba. Deseó tanto abrazar a Rosie, eso siempre lo calmaba. Comenzó a lavarse los dientes y mirándose fijamente en el espejo empezó a visualizarse en la entrevista que daría en unas cuantas horas.

sábado, 27 de diciembre de 2014

Phyffer

El día brillante y caliente desde su amanecer sentaba a la perfección con la energía que siempre tenía para trabajar. Llegó puntual como de costumbre al enorme edificio donde trabajaba, un rascacielos a su parecer. Con tan sólo verla cruzar la puerta del lobby todo el mundo empezaba a  moverse más de prisa que de costumbre, ella misma se daba cuenta de la imponencia que tenía su presencia en el personal de la empresa. Recibió su capuccino especial de parte de su asistente y tomó el elevador hacia el último piso del edificio, donde se encontraba su oficina.

Salió del elevador y llegó a su destino.

-¡Buen día señorita Phyffer!
-Buenos días Hilda. Dígame, ¿cuál es mi itinerario de hoy?
-Tiene agendadas tres entrevistas esta mañana para el puesto vacante en Economía. La primera es en quince minutos.
-Perfecto. Y la junta con los accionistas es hoy verdad, adelántala para dentro de media hora. No planeo tardar mucho con los aspirantes al puesto. Terminemos con esto rápido, termino con un horrible dolor de cabeza cada vez que entrevisto a alguien. Sería agradable que no me enviaras aspirantes tan incompetentes y ordinarios.

Sin duda Vanessa Phyffer era una persona exigente en todos los sentidos, justo como tiene que serlo la Directora de Phyffer Industries, la gran empresa que había fundado su padre y que dirigía desde hace años con una astucia intangible.

Se sentó en su gran silla detrás de su escritorio, tomó un sorbo de su capuccino y cerró sus ojos reclinando su cabeza hacia atrás. Y apenas son las 9:00 de la mañana, pensó.

Controlaba su vida tanto como controlaba su empresa. Tenía una envidiable figura, resultado de su disciplinada rutina de ejercicio y su alimentación meramente orgánica. Vivía sola y no tenía ningún interés amoroso en el cual perder su tiempo a pesar de estar alrededor de los treintas  <<El éxito es primero>> .


Echó un vistazo a la lista de nombres de los aspirantes que entrevistaría hoy y la primera persona, a quien vio por las puertas de cristal que iba llegando a su oficina, era una tal Rossie McCall.