Mostrando entradas con la etiqueta navidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta navidad. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de abril de 2015

La última navidad parte 4 (desenlace)

El auto se detuvo frente al edificio verde. El chico bajó del auto y alzó la mirada hasta lo más alto. Parecía un lugar algo triste. La fachada estaba ya desgastada, las ventanas de los pisos superiores se veían sucias y notó que las vigas que sostenían el techo del pórtico estaban algo carcomidas. A Eliot le disgustó que un lugar destinado para un propósito tan caritativo fuera descuidado en su mantenimiento.
Había personas haciendo fila en la calle aún, tratando de conseguir refugio para esa noche. Se recordó a sí mismo hace varios años yendo de albergue en albergue con su hermano hasta que servicios sociales lo llevó a la casa hogar. 
Las personas empezaron a notar la comida que el equipo de Parker y la familia Harper empezaban a bajar del auto y en sus rostros Eliot notó la alegría que sentían al saber que esa noche tendrían una cena de navidad como el resto de las personas en sus hogares suelen tenerla.
La directora del refugio salió a recibirlos y trajo consigo a personal para llevar los recipientes de comida dentro del edificio, asimismo le dijo a las personas en la fila que todos alcanzarían lugar esta noche y que tendrían una cena especial.
Los guío hacia dentro recorriendo el angosto pasillo, iluminado por una tenue serie de luces navideñas.

-Recibimos a mucha gente por estas fechas, estamos planeando expandir el refugio. El edificio de al lado está en venta, pero aún estamos por lejos de conseguir el dinero que piden por ella, así que mientras nos ajustamos a lo que tenemos.

-¿Pero entonces que pasa cuando llega gente de más? ¿Les niegan la entra así nada más? –La señora Harper parecía un poco indignada con tan sólo imaginar aquella situación.

-Sé lo que piensa. Pero tenemos que hacerlo, créame que esa es la única parte de mi trabajo que detesto, pero tenemos que cumplir exactamente con la cantidad máxima de personas refugiadas en el edificio. Regla de sanidad. Si nos sobrepasamos podrían sancionarnos o hasta quitar la licencia del refugio.

Eliot se dio cuenta que la única manera de que nadie se quedara sin cama ninguna noche era consiguiendo expandir el refugio. Creyó tener una idea, pero no la dijo en voz alta hasta cerciorarse de cuán posible era su plan. Al parecer, tenía un gran proyecto en mente.
Llegaron a una habitación amplia, donde había mesas largas con bancos del mismo largo de las mesas. Algunos de los refugiados ya habían empezado a acomodarse, esperando la cena.

-Y este es el comedor. La cocina está tras esas puertas, pero creo que podemos servir la comida aquí frente a ellos. ¿Se quedarán con nosotros verdad? Vendrá el coro de la iglesia, siempre ponen muy buen ambiente aquí.

Parker y los Harper accedieron, y se integraron junto con el personal del refugio para empezar a servir la comida. El coro llegó y empezó a cantar al unísono la canción navideña más agitada que Eliot había escuchado, sintiéndose aún más alegre de lo que ya estaba.

         ______________________________________________________________


Llamó a la puerta y esperó a que Charlie abriera. En la parte sur de Nueva York empezaba a soplar un viento congelante que se arrepintió de ponerse ese abrigo ligero pero fabuloso a la vista. -La elegancia es primero.
Alto, con un cuerpo atlético pero con esa mirada de pocos amigos que siempre se cargaba Charlie abrió la puerta. El mismo la había llamado y pedido que fuera a su casa, pero Vanessa Phyffer no sabía para qué.

-¿Y? ¿Puedo pasar al menos? El viento está congelante.

-Depende de qué tan dispuesta vengas. –Contestó e hizo esa sonrisa bufona que aunque ella no quería admitirlo, le derretía.

-Te dije que aquellos… encuentros entre nosotros se acabaron. –Pasó a la casa y Charlie cerró la puerta tras de sí. El frío viento dejó de sentirse. –Además ni siquiera eras tan bueno.

-Eso no decías cuando te… -Vanessa le arrojó su bolso al pecho para callarlo. –De acuerdo de acuerdo, no más comentarios, bonita.


-Entonces… -hizo una pausa para hacer a un lado la ropa sucia que había regada en el sofá donde prosiguió a sentarse. –¿a que se debe tu llamada?

-Supuse que no tenías nada mejor que hacer en tu casa que leer algún libro tonto sobre la mujer exitosa en la noche de navidad.

-No seas ridículo, ¡tengo muchas cosas qué hacer

Charlie volvió hacia ella con su sonrisa bufona.

-Admítelo, estás tan sola y amargada en la vida como yo. –Le pasó un cerveza a su amiga, y se empinó la suya.

-La única diferencia –dijo Vanessa, levantándose de su asiento y yendo hacia el dolido tipo poniéndole el dedo índice en sus labios en señal de silencio.- es que tú si tienes una familia a la cual puedes visitar.

Antes de que Charlie pudiera replicar, el teléfono sonó. Prefirió ignorarlo, pues sabía de quién se trataba, pero Phyffer contestó.

       ____________________________________________________________________


Todos en el refugio disfrutaban de la comida que el restaurante MILLAR’s había donado. Refugiados, trabajadores y los chicos del coro compartían mesa. Eliot miraba con gusto a sus padres adoptivos reírse y conversar con una de las familias refugiadas. Parker se cercioraba de que no le faltara ninguna ración a nadie, deseó que Gabriel estuviera ahí junto a él en ese momento.

Tratando de servir el ponche de ese enorme jarrón Eliot perdió el equilibrio, pero alguien llegó a tiempo para ayudarlo y evitar se cayera todo.

-¡Cuidado colega! ¿Necesitas ayuda?

Eliot sonrío con todo su júbilo al ver que su hermano Jamie había llegado para ayudar. Por la mañana había sentido que ignoró todo este asunto y se fue extremadamente rápido, pero ahora estaba ahí, apoyándolo en su proyecto.

-Perdón por salirme así sin más en la mañana colega. Gabriel me contó tu plan y quise venir a ayudarte si es que aún quieres.

-¡Claro! Mira puedes ayudarme a servir esto, por poco se me cae a mi…

-¡Sonrían!

La mamá de los chicos les sacó una fotografía con su antigua cámara instantánea. Vio la foto de sus dos muchachos, Jamie el niño al que crío desde su adopción hace ya 14 años, y Eliot, el nuevo integrante de la familia de quien rápidamente se había encariñado. La primera foto que tenían juntos. No pudo evitar derramar una lágrima al verla y sus hijos dejaron el ponche para ir a abrazarla, darle un beso en la mejilla ambos al mismo tiempo y desearle feliz navidad.

         _________________________________________________________________


En el aeropuerto de Nueva York seguía la desesperación de Daniel por poder despegar de una vez por todas el vuelo, pues ya era casi media noche y el y Lily tenían que estar en casa para la cena de navidad. Tenía mucho sin ver a sus padres, además quería escuchar personalmente cómo iban las cosas entre su hermana Rosie y su amigo Jamie. Les tenía mucha fe a la pareja.

Lily había ido por algo de comer y él se quedó en la sala de la terminal F3. Quería arrancarse el cabello pues Jimmy, el pequeño odioso que estaba sentado a su lado no paraba de hacer berrinche a sus padres sobre un videojuego que exigía tener.

Con pocas esperanzas, vio que la azafata de la terminal tomó el micrófono diciendo:
Agradecemos su espera por el vuelo 104 a Colorado, nos complace anunciarles que las condiciones meteorológicas en dicha ciudad han mejorado, por lo que el vuelo es reanudado. Pasajeros favor de abordar por la puerta 3.

En cuanto escuchó esto, Daniel se puso de pie, en busca de su novia. Tomó la maleta de mano que traía consigo y se dirigió hacia la puerta de la terminal para apresurar a Lily.

-¡Vamos! ¿Escuchaste? El vuelo ha reanudado, ya podemos abordar el avión ¿encontraste lo que ibas a comprar?

-De hecho, encontré algo más. Bueno, a alguien más.

La chica viró hacia atrás e introdujo al ala a un alto y fornido hombre a quien Daniel no esperaba ver en esos momentos. El alto personaje se acercó a Daniel, y con mirada de duda e incomodidad miró a los ojos de su hermano.

-Así que…tu vuelo… -Charlie no sabía ni qué decir. No había podido conectar con su hermano menor en estos meses que habían tratado de sobrellevar su relación viviendo juntos.

-Se reanudó. Ya vamos directo a casa, con mamá, papá y Rosie. –repuso en tono seco Daniel, quien también se sentía en una situación incómoda.

-Genial. Totalmente genial –Charlie tenía en la punta de la lengua lo que iba a proponerle a su hermano, pero el orgullo no lo dejaba. –Salúdame a todos en casa.

-Dan…ya es muy tarde como para tomar el vuelo. Recuerda que transbordaremos en Colorado, y no como éste primer vuelo se retrasó, no sabemos si habrá un segundo disponible para llegar a casa.
Daniel sabía por dónde iba el asunto, pero no estaba dispuesto a aceptar quedarse con Charlie si éste mismo no lo decía por su cuenta.

-Enano, lo que Lily trata de decir, es que habrán llegado como mínimo para el medio día de mañana, perdiéndose de la cena de navidad de hoy. Deberían quedarse aquí ambos, podemos preparar algo y tener nuestra mini cena de navidad…improvisada. Si así lo quieres.

Lo dijo. Había una brecha enorme entre estos hermanos, pero a Daniel tampoco le gustaba la idea de quedarse sin cena de navidad, ni mucho menos de seguir soportado al odioso Jimmy sentado junto a él.

-Cena improvisada, eh. Suena bien grandulón. Podemos llamar a la familia por Skype y desearles feliz navidad. Más vale que te peines o papá creerá que aún sigues en esa banda de rock –le dice Daniel en tono burlón, dándole una palmada en el brazo a su hermano.

-Y tu quítate esa barba o mamá se asustará –repuso el hermano mayor, ayudándole al menor con el equipaje de Lily.

      ___________________________________________________________________


En casa de los Harper todos disfrutaban el estar reunidos. La cena había terminado y ahora se encontraban todos en la sala recordando las travesuras de Jamie, Rosie y Gabriel cuando eran chicos, quienes no paraban de reír y sentirse avergonzados de vez en cuando con alguna de las historias. Eliot y Parker escuchaban asombrados las aventuras (y desventuras) por las que pasó el trío de amigos, y morían de ganas por conocer al resto del grupo como a Daniel, Hailey y Jessica.

Llegó un momento en que Jamie y Rosie se escaparon del bullicio y salieron al frente de la casa a tomar un respiro. En lo que iba del día, era la primera vez que se encontraban a solas.

-No podía creer cuando llegó esa llamada por Skype de Daniel y Charlie…¡juntos! –esbozó una linda sonrisa, aquella de la que Jamie se había enamorado desde hacía tiempo.

-Sólo era cuestión de tiempo para que esos dos se arreglaran. Extrañan a su hermana que los hacía sentar cabeza. Ahora que no estás, lo hacen ellos mismos –la tomó de la mano para bajar las escaleras del pórtico, yendo hacia el jardín congelado.

-¡Y tu abuelo! Creí que era mentira cuando dijiste ayer que tenía una novia más joven que tu mamá, a la cual vi cómo la miraste…

Jamie hizo una expresión burlona que hizo que Rosie se molestara aún más.

-¡No te enojes! –la besó- aunque me gusta cuando lo haces.

La tomó de las manos, y como un acto reflejo, empezó a trazar en la nieve del piso unos pequeños pasos de vals, a los cuales Rosie siguió, desconcertada.

-¿Qué haces? –tenía tan cerca de su rostro a Jamie que se percató del color avellana de los ojos del chico, y las pequeñas pecas en el dorso de su nariz mirándolo con ternura.

-Bailo. Como en nuestra primera cita…aunque no sé si contó como cita o no. Baile de primavera en primer año de prepa.

-Cuando me animaste a ir contigo después de que aquél chico con el que salía me cambiara por otra. Recuerdo que no quería ir después de eso, pero como sabías lo entusiasmada que estaba por ir al primer baile de preparatoria desde siempre, no dejaste que eso me lo arruinara y me invitaste tú. Y durante el baile recuerdo que me protegiste porque aquel fulano me hizo una escena de reclamo.

-Valió la pena el golpe –Rosie se sorprendió- …espera, se supone no sabías eso. En fin ¿Cuál era la canción que bailamos al final? The A…

-The A team. Ed Sheeran.

A Rosie le sorprendió que Jamie recordara todos los detalles de aquella noche, aún más cuando, al ritmo de los pasos de vals, empezó a tararear la canción. Estaba tan contenta del momento que estaban teniendo. Alzó la mirada y vio los copos de nieve caer del oscurecido cielo. Las campanas de la iglesia empezaron a tocar. Doce. Jamie se detuvo en seco, acercó sus labios a los de Rosie, y antes de besarla articuló el susurro más atractivo que ella le había escuchado jamás:

-Feliz navidad linda.

La nieve empezó a caer más a prisa y en más volumen. Sus rostros se separaron y ella, sin aliento, repuso un feliz navidad . Escucharon a todos adentro deseándose dicha por la navidad y decidieron regresar. Rosie iba por delante, subiendo las escaleras del pórtico cuando Jamie la detuvo de la mano. La chica vio la cajita azul que el chico había sacado de su abrigo. Reaccionó.

-¿Quieres ser mi esposa? –dijo, soltando un gran suspiro.


Entradas relacionadas:
Parte 3, Parte 2, Parte 1, Momento de amigos

martes, 30 de diciembre de 2014

La última Navidad, parte 2

Despertó de golpe, o al menos así lo sintió. Se había quedado recostado en el sofá para descansar un rato. El trabajo de la remodelación le había estado llevando más tiempo del que había previsto, pero aun así estaba contento con el progreso que llevaba. Su herida iba cicatrizando muy bien. Esa herida que le dejó la muerte de su mamá.

Se levantó, se vio en el espejo que tenía frente a sí, y vio en el a un Gabriel…diferente. Y es que los últimos días él mismo sentía que había cambiado mucho. Dos cosas fueron (estaba seguro) las detonantes de ese cambio: la sorpresiva intervención de Jamie cuando toda su vida se vino abajo por la muerte de su madre. Supo exactamente qué hacer y qué decir para sacarlo del agujero negro en que había decidido caer. La otra persona que lo había cambiado fue Parker. Lo conoció cuando había decidido volver a vivir, después de aquella intervención.

Gabriel encendió el televisor y notó que aún era 23 de diciembre, extraño. Esa siesta le pareció que fue lo suficientemente larga. Se dio cuenta que no había empezado a planear la noche siguiente, la cual pasaría con Parker. Su nuevo amigo (aun no sabía cómo llamarle) era judío por lo que la celebración con familiares estaba descartada para él, así que le propuso a Gabriel el pasar juntos esa fecha. Era muy agradable y tan diferente comparado con los anteriores dos queveres que había tenido en el pasado.

Cuando estaba inspeccionando el refrigerador y la alacena para darse cuenta de lo que tenía que comprar para la cena de mañana con Parker, el teléfono sonó. Contestó.

-¿Qué tan de mente es ir mañana a la joyería por algo de último minuto?
-Tanto como correr y cruzar sin mirar a la calle en la ciudad más transitada de todas, y que te atropellen. Pero eso ya lo hiciste, así que dime ¿se te olvidó comprar el regalo de Rossie?
-Es más bien, una idea de último minuto.

     ___________________________________________________________________

El encontrar un taxi que los llevara al aeropuerto a primera hora del 24 de diciembre fue un reto. Daniel y Lily se encontraban ya en la puerta principal del aeropuerto, cada uno con una maleta y su boleto y pasaporte en mano. Ambos quedaron asombrados al ver el caos que había dentro. Aunque ya se lo esperaban pues al parecer era costumbre de los habitantes de La Ciudad ir contra el reloj siempre, y el reservar un vuelo el 24 de diciembre era parte de eso.

Entraron al aeropuerto. Todos iban de un lugar a otro, a la velocidad de la luz. De vuelta a casa, de visita con la abuela, visitar familia en el hospital. Era el motivo de viaje de la mayoría de las personas que estaban ahí.

Lily tenía un don natural para guardar la calma en situaciones de estrés como la que estaban pasando. Daniel por otra parte tenía un rostro que reflejaba estar tan irritado en esos momentos, y el niño haciendo berrinche a su madre que estaba delante suyo en la fila para el detector de metales solo empeoraba su nivel de paciencia.

Cuando por fin pasaron por el detector de metales y ya habiendo dejado su equipaje en la cinta gris, se dirigieron a buscar su terminal, la F3 lo antes posible pues en media hora salía su vuelo.

     __________________________________________________________________

Se despertó antes de que sonara el despertador, se levantó de la cama y notó en la ventana de su habitación que la tormenta de nieve de la noche anterior había sido cosa seria. Se puso sus pantuflas e intentó aplacar un poco su cabello de recién levantado. Bajó las escaleras con cuidado para no despertar a nadie y así poder darle el desayuno sorpresa que había planeado para su familia.

Lamentablemente para Eliot, mamá Harper ya se había levantado y estaba haciendo panqueques para desayunar. Una pena, se había estado esforzando por encajar mucho en su nueva familia, sobre todo con su nuevo hermano mayor, a quien veía muy poco pues siempre estaba trabajando en el hospital o con su novia. Anoche había tenido la oportunidad de hablar con él un poco y descubrió que ambos tenían en común el béisbol como su deporte favorito. Jamie le contó que había formado parte del equipo representativo en la preparatoria y Eliot recordó cómo se divertía con los demás chicos de la Casa hogar jugando los domingos en la mañana.

Saludó a mamá en la cocina y se sentó en el desayunador para verla trabajar. Mamá Harper sabía que Eliot era el tipo de chico que tiene mucho qué decir, pero que nunca encuentra la manera de cómo decirlo. A diferencia de Jamie que siempre tuvo una opinión sincera (y muchas veces innecesaria) de todo.
-¿Pasa algo Eliot?
-¿Te puedo ayudar con el desayuno? Lo que más me gustaba en la Casa hogar era preparar el desayuno con mis compañeros. A nadie le gustaba la idea, pero a mi sí porque era podíamos platicar cómodamente…ya sabes…sin el cansancio de haber terminado un largo día como cuando se prepara la cena.
-Entiendo, mira falta batir esta mezcla. Qué bien se siente tener algo de ayuda por aquí.
El señor y la señora Harper habían tenido sus dudas sobre si debían adoptar a un nuevo chico. Ya eran algo viejos y no sabían si podían lidiar con un adolescente como hijo. Tal vez fue porque su único hijo (también adoptado, pero desde pequeño) ya vivía con ellos, se había mudado a La Ciudad hacía años para estudiar y consecuentemente ejercer la medicina, o tal vez fue aquel instinto materno de la señora Harper que sintió por Eliot desde aquella vez que la salvó de unos asaltantes. Como haya sido, ella y su esposo tomaron la decisión de agregar a un miembro más a su familia. Cuando se lo contaron a su hijo Jamie, éste se mostró muy contento y regreso al Pueblo sólo para conocerlo.

La señora Harper vio con cariño cómo Eliot se encargaba de los panqueques mientras ella iniciaba a freír el huevo. De cierta forma, le recordó a Jamie cuando tenía esa edad.
-Hijo, acerca de lo que dijiste anoche…¿a qué te referías?
A Eliot le gustaba cuando le decían hijo.
-Verás, hace poco me enteré que hay un refugio para indigentes en el Pueblo. Lo fui a visitar después de la escuela y el encargado de ahí me dijo que para navidad no sabía si iban a poder aceptar a demasiada gente, pues el refugio no contaba con el dinero suficiente para costear una cena navideña para tantos.
-Eliot, no le habrás prometido a aquel hombre dinero que no tenemos.
-No nada de eso. Bueno, cuando me enteré me empecé a sentir mal por todas esas personas que noche tras noche buscan un lugar en un refugio como ese. Lo he vivido. Antes de llegar a la Casa hogar, buscaba sitios como ese en el cual pasar la noche. Los niños siempre tenían un lugar asegurado por suerte, pero muchos de los adultos no alcanzaban lugar ya sea por falta de camas o de comida. Recuerdo que en estas fechas era cuando más personas solicitan el asilo. Estuve pensando y me acordé de Parker, el novio de Gabriel, él tiene un restaurante ¿no? -Mamá Harper se sintió mal con tan sólo imaginarse aquellos días difíciles para Eliot- Bueno, hablé primero con Gabriel para ver si me podía ayudar convenciendo a Parker de aceptar, no fue difícil pues es muy buena persona. Se sintió conmovido a pesar de ser judío y no celebrar navidad. Dedicará la producción del día de hoy del restaurante y llevará comida al refugio ¿no es grandioso?
-¿Y tú solo pensaste todo eso? Qué bueno eres. Supongo querrás ir con ellos a entregar la comida ¿verdad? Te acompañaré con gusto.
-¿pero y la reunión de hoy? Tiene que estar todo listo para cuando lleguen todos. Vendrán los McCall cierto, y conoceré al abuelo y a su atractiva y joven novia.
La señora Harper lanzó una mirada matadora, odiaba a esa mujer que se había metido con su papá.
-¡Fueron palabras de Jamie! –se excusó Eliot, asustado.

Terminaron de preparar el desayuno y despertaron al señor Harper y a Jamie para que bajaran a comerlo. El chico y su madre le contaron al resto la navidad que planeaba para los refugiados y el señor Harper tomó la iniciativa de empezar a cocinar todo de una vez para que todo estuviera listo a tiempo para los invitados y así tuvieran oportunidad de acompañar a Eliot al refugio.

Jamie Harper salió con prisa, dijo que tenía algo que hacer y que volvería más tarde a preparar los últimos detalles mientras ellos estuvieran en el refugio. Sin duda algo traía entre manos para esa noche de navidad que despertó la curiosidad en su familia. Tendrían que esperar a verlo.





sábado, 27 de diciembre de 2014

La última Navidad, parte 1

Árboles cubiertos de nieve, veredas obstruidas por un manto blanco, el cielo de un azul oscuro y el viento ligero pero helado. Jamie iba caminando hacia su casa, entumido por el frío (y tal vez por la ropa empalmada que llevaba puesta). Había olvidado su bufanda en casa por lo que el fresco viento le rozaba el rostro y sentía que cada vez a su cara le inyectaban botox.

Venía de la casa de la familia de Rossie tras haber pasado una bonita tarde en compañía de su novia y de su familia que eran casi como la suya propia, pues tenían de conocerse desde niños. Ahora mismo volvía a su casa ya que acababan de anunciar en el noticiero que una repentina tormenta de nieve se acercaba, y una vez empezada ya no podría si quiera ver el camino de regreso a casa.

Se dio cuenta que de su boca y nariz salía vapor. El frío se volvía cada vez más intenso. Mala decisión el no llevar el auto a casa de Rossie, pensó que no haría falta pues vivía a tan solo unas calles. La suerte de vivir en el mismo vecindario. Pasó frente a la casa de Gabriel pero no se detuvo a saludar ya que el cielo cada vez se ponía más oscuro. Vio de reojo la casa y pensó que su amigo estaba haciendo un buen trabajo al remodelar la casa de su recién fallecida madre. Las ventajas de ser arquitecto. Pensó que mañana llamaría a su amigo para que lo ayudase a buscar el anillo perfecto de compromiso para Rossie. Curioso. Acababa de decidir pedirle matrimonio en ese preciso instante.

A unas cuantas casas de su destino, los copos de nieve empezaron a caer. Extrañaba tanto ver esa escena pues en La Ciudad donde había estado viviendo los últimos 3 años no tenía la dicha (ni el tiempo) de hacerlo. Buena idea el volver al Pueblo.

Cuando llegó al jardín de enfrente de su casa, vio que el pequeño Eliot, su nuevo hermano adoptivo se había esmerado en poner las decoraciones de navidad. Y de pequeño no tenía mucho ya que era algo alto (no tanto como Jamie) y con 16 años. El chico hacía lo que podía para adaptarse a su nueva familia y Jamie sentía que no había hecho mucho por incluirlo con lo ocupado que estaba en el Hospital General desempeñándose como residente de primer año en Urgencias. En fin, llegó a la puerta y tocó el timbre, pues había olvidado sus llaves.

Un alegre chico abrió la puerta, con un gorro navideño sobre sí y con las mejillas rojas que Jamie sabía se ponían así cuando se ponía penoso. Aún no se había ganado la completa confianza de su nuevo hermano. Pero según mamá, lo admiraba mucho ya que nunca había tenido un hermano, y menos un doctor. Pasaron juntos a la casa y a Jamie le dio tanta satisfacción el oler las galletas de mantequilla que estaba horneando su mamá. Dejó su abrigo en el perchero y pasó junto con Eliot a la cocina a saludar a su amorosa madre.

     ________________________________________________________________

Mientras tanto en La Ciudad, Daniel el hermano menor de Rossie acababa de comprar dos boletos para el vuelo que lo llevaría a casa para noche buena. Y compró dos boletos porque llevaría a su novia consigo para presentarla a la familia (aunque Rossie ya la conocía, claro).

Daniel se había quedado en La Ciudad junto con los demás chicos. Aunque creo sonaría más fácil decir que Jamie, Rossie y Gabriel volvieron al Pueblo en ese año, cada uno llevado por un motivo sumamente importante. Pero en fin, cuando Daniel se quedó solo en del departamento que rentaba junto con sus amigos Jamie y Gabriel en la ciudad tuvo que aceptar la oferta de su hermano mayor Charlie y mudase a su casa. 
Al principio se negó rotundamente pues aún no había hecho las paces con su hermano por aquel problema que los había distanciado desde hace muchos años. Pero la falta de dinero suficiente y de compañía, hizo que al final Daniel terminara aceptando la hospitalidad de su hermano. Sin embargo todavía no se llevaban bien ambos hermanos, su relación iba fluyendo muy lentamente aunque en ese año era en el que más habían avanzado. Tal vez la partida de Rossie, su hermana de en medio, hizo que a fuerza tuvieran que convivir.

-Mañana jueves, 9:00 am. ¿Paso por ti a las 7:00? Recuerda que es 24 de diciembre y el aeropuerto estará a reventar
-Me parece perfecto. Oye…¿y sólo iremos nosotros dos? ¿Qué hay de Charlie? Pensé que también iba a visitar a tus padres.
-No sé hasta cuándo piensa arreglar las cosas con papá. Su pelea ha llevado años, desde que yo estaba en secundaria. Suerte la mía de que podamos desayunar en la misma habitación sin que empecemos una discusión. No sé Lily…aún me cuesta perdonarlo después de todos esos años que nos abandonó y no supimos nada de él.
-Me gustaría que pronto arreglaran todo. ¡Mírense! Hace unos meses no podían verse ni en pintura y ahora comparten la misma casa. Este año ha sido muy bueno para ustedes… Dan…estoy nerviosa. Es decir, viví en el mismo pueblo que tú e íbamos a la misma preparatoria pero jamás vi a tus padres. Me siento como en la típica situación de película en que el chico va y presenta a una total desconocida de un mundo totalmente diferente a sus padres.
-Nada de eso. Eres linda y demasiado agradable. Como ya te había dicho, me cuesta trabajo creer que en preparatoria no nos llevábamos tanto, si eres alguien que vale la pena conocer. Les agradarás.
-Eso quiero. Bueno, te dejaré, terminaré de empacar y dejar todo listo para mañana. Adiós.


La víspera de navidad se acercaba, y para cada uno había un plan que ninguno se esperaba para este año, incluso si se veía desde cierto ángulo, podría ser mejor.