sábado, 27 de diciembre de 2014

La última Navidad, parte 1

Árboles cubiertos de nieve, veredas obstruidas por un manto blanco, el cielo de un azul oscuro y el viento ligero pero helado. Jamie iba caminando hacia su casa, entumido por el frío (y tal vez por la ropa empalmada que llevaba puesta). Había olvidado su bufanda en casa por lo que el fresco viento le rozaba el rostro y sentía que cada vez a su cara le inyectaban botox.

Venía de la casa de la familia de Rossie tras haber pasado una bonita tarde en compañía de su novia y de su familia que eran casi como la suya propia, pues tenían de conocerse desde niños. Ahora mismo volvía a su casa ya que acababan de anunciar en el noticiero que una repentina tormenta de nieve se acercaba, y una vez empezada ya no podría si quiera ver el camino de regreso a casa.

Se dio cuenta que de su boca y nariz salía vapor. El frío se volvía cada vez más intenso. Mala decisión el no llevar el auto a casa de Rossie, pensó que no haría falta pues vivía a tan solo unas calles. La suerte de vivir en el mismo vecindario. Pasó frente a la casa de Gabriel pero no se detuvo a saludar ya que el cielo cada vez se ponía más oscuro. Vio de reojo la casa y pensó que su amigo estaba haciendo un buen trabajo al remodelar la casa de su recién fallecida madre. Las ventajas de ser arquitecto. Pensó que mañana llamaría a su amigo para que lo ayudase a buscar el anillo perfecto de compromiso para Rossie. Curioso. Acababa de decidir pedirle matrimonio en ese preciso instante.

A unas cuantas casas de su destino, los copos de nieve empezaron a caer. Extrañaba tanto ver esa escena pues en La Ciudad donde había estado viviendo los últimos 3 años no tenía la dicha (ni el tiempo) de hacerlo. Buena idea el volver al Pueblo.

Cuando llegó al jardín de enfrente de su casa, vio que el pequeño Eliot, su nuevo hermano adoptivo se había esmerado en poner las decoraciones de navidad. Y de pequeño no tenía mucho ya que era algo alto (no tanto como Jamie) y con 16 años. El chico hacía lo que podía para adaptarse a su nueva familia y Jamie sentía que no había hecho mucho por incluirlo con lo ocupado que estaba en el Hospital General desempeñándose como residente de primer año en Urgencias. En fin, llegó a la puerta y tocó el timbre, pues había olvidado sus llaves.

Un alegre chico abrió la puerta, con un gorro navideño sobre sí y con las mejillas rojas que Jamie sabía se ponían así cuando se ponía penoso. Aún no se había ganado la completa confianza de su nuevo hermano. Pero según mamá, lo admiraba mucho ya que nunca había tenido un hermano, y menos un doctor. Pasaron juntos a la casa y a Jamie le dio tanta satisfacción el oler las galletas de mantequilla que estaba horneando su mamá. Dejó su abrigo en el perchero y pasó junto con Eliot a la cocina a saludar a su amorosa madre.

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Mientras tanto en La Ciudad, Daniel el hermano menor de Rossie acababa de comprar dos boletos para el vuelo que lo llevaría a casa para noche buena. Y compró dos boletos porque llevaría a su novia consigo para presentarla a la familia (aunque Rossie ya la conocía, claro).

Daniel se había quedado en La Ciudad junto con los demás chicos. Aunque creo sonaría más fácil decir que Jamie, Rossie y Gabriel volvieron al Pueblo en ese año, cada uno llevado por un motivo sumamente importante. Pero en fin, cuando Daniel se quedó solo en del departamento que rentaba junto con sus amigos Jamie y Gabriel en la ciudad tuvo que aceptar la oferta de su hermano mayor Charlie y mudase a su casa. 
Al principio se negó rotundamente pues aún no había hecho las paces con su hermano por aquel problema que los había distanciado desde hace muchos años. Pero la falta de dinero suficiente y de compañía, hizo que al final Daniel terminara aceptando la hospitalidad de su hermano. Sin embargo todavía no se llevaban bien ambos hermanos, su relación iba fluyendo muy lentamente aunque en ese año era en el que más habían avanzado. Tal vez la partida de Rossie, su hermana de en medio, hizo que a fuerza tuvieran que convivir.

-Mañana jueves, 9:00 am. ¿Paso por ti a las 7:00? Recuerda que es 24 de diciembre y el aeropuerto estará a reventar
-Me parece perfecto. Oye…¿y sólo iremos nosotros dos? ¿Qué hay de Charlie? Pensé que también iba a visitar a tus padres.
-No sé hasta cuándo piensa arreglar las cosas con papá. Su pelea ha llevado años, desde que yo estaba en secundaria. Suerte la mía de que podamos desayunar en la misma habitación sin que empecemos una discusión. No sé Lily…aún me cuesta perdonarlo después de todos esos años que nos abandonó y no supimos nada de él.
-Me gustaría que pronto arreglaran todo. ¡Mírense! Hace unos meses no podían verse ni en pintura y ahora comparten la misma casa. Este año ha sido muy bueno para ustedes… Dan…estoy nerviosa. Es decir, viví en el mismo pueblo que tú e íbamos a la misma preparatoria pero jamás vi a tus padres. Me siento como en la típica situación de película en que el chico va y presenta a una total desconocida de un mundo totalmente diferente a sus padres.
-Nada de eso. Eres linda y demasiado agradable. Como ya te había dicho, me cuesta trabajo creer que en preparatoria no nos llevábamos tanto, si eres alguien que vale la pena conocer. Les agradarás.
-Eso quiero. Bueno, te dejaré, terminaré de empacar y dejar todo listo para mañana. Adiós.


La víspera de navidad se acercaba, y para cada uno había un plan que ninguno se esperaba para este año, incluso si se veía desde cierto ángulo, podría ser mejor.

5 comentarios:

  1. Espero que el siguiente post sea la continuación de este, quiero ver como celebran todos Navidad

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  2. Casual la desicion de Jamie acerca del matrimonio :D
    Esta genial! :B

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    1. Fue repentino, dejando de lado el hecho de que se conocen desde niños.

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